Qué lindas esas historias donde la vida te da una segunda oportunidad inesperada

Existen miles de testimonios inspiradores alrededor del mundo, que nos hacen sonreír y a la vez valorar las cosas buenas de la vida. Hoy queremos compartir una historia que llego a nuestros oídos, que si bien no hemos podido comprobar que sea cierta, vale la pena leer ya que es muy hermosa y nos enseña que el amor todo lo puede y todo lo espera.

David y Jenna se enamoraron un verano de 1967, su amor parecía el más grande de la historia a pesar de sus diferencia de clase social, pero había un gran obstáculo, el padre de Jenna un hombre ruin y orgulloso no la dejaba estar con su gran amor y a pesar de que Jenna quedó en estado a los pocos meses, su padre hizo hasta lo imposible por separarlos y mando a Jenna a vivir con su tía al otro lado del país. David fue enviado al ejército y a su vez a la guerra desde donde le escribió mil cartas a Jenna que su padre quemó y jamás volvió a recibir noticia alguna de su amor.

Para el momento del nacimiento de la criatura, el padre de Jenna preparó todos los documentos para dar el niño en adopción, de esa forma su hijo fue arrancado de su pecho y entregado a una nueva familia. Jenna movida por el dolor y el rencor, en cuanto tuvo edad suficiente, se mudó de casa y fue a la universidad muy lejos de su padre, pasó una vida sencilla y se convirtió en maestra pero nunca se casó anhelando siempre el hijo al que le habían arrancado.

30 años pasaron, ni Jenna ni David volvieron a verse, hasta que un día Jenna recibió la llamada de su hijo quien quería conocer a su madre biológica. El momento del encuentro fue casi mágico, Jenna pudo explicarle a Bradley, su hijo, cuál había sido su historia y este la aceptó con mucho amor, pero la sorpresa sucedió después cuando los hijos de Bradley corrieron a abrazar a alguien a quien llamaban abuelo.

David venia caminando directamente hacia Jenna, tampoco se había casado y anhelaba a Jenna cada día que pasaba. Bradley explicó a su madre que había contactado con él, y que cuando se enteró de que venían a verla, cogió sus maletas y fue con ellos ya que no quería perder un segundo más de su tiempo sin ella. Bradley fue testigo del matrimonio de sus padres, junto con su familia y de esta forma todos tuvieron una segunda oportunidad.

 

 

loading...
Close