Se encontró con ella en una cita a ciegas,… cuando la vio en persona !Esto sucedió

¿Cuántas veces nos han dicho en nuestra vida que la belleza interna es esencial y prevalece sobre la belleza exterior? Quizás cuando escuchamos estas frases pensamos que son muy trilladas o que simplemente son una especie de autoayuda para las personas que no han sido tan agraciadas con la belleza física que Dios les dio pero, ¿Qué tan cierto es esta frase?

Si nos preguntan a nosotros te diremos que es sumamente cierta. En algún libro de poesía se escribió una vez que la belleza exterior estaba dictaminada por nuestro valor como persona y nuestras fortalezas internas. Ponían en el ejemplo de una señora muy vieja en dos situaciones: En la primera, la mujer era tacaña, avara y poco generosa, trataba mal a todas las personas a su alrededor y nunca sonreía a nadie; en el poema esta mujer era la más fea de todas, con sus dientes torcidos y su cabello hecho un desastre, tan fea que los niños de la cuadra la comparaban con una bruja malvada.

Sin embargo, esta señora tenía una hermana gemela idéntica que no podía ser más diferente. La señora es sumamente generosa, graciosa y cortes, trataba a todos a su alrededor como sus iguales y nunca le faltó el respeto a nadie. Esta señora mayor, a pesa de tener la misma cara que su hermana amargada, era sumamente bella y agraciada, con unos dientes perfectos que se convertían en el complemento ideal de una sonrisa contagiosa, con un cabello espléndido y un cutis de bebé.

Y ¿Qué tiene que ver la belleza externa con la interna? Pues la verdad muy poco. Cada una de ellas es distinta y tiene sus atractivos y sus lados malos, pero podemos asegurarte que cualquier persona te tratará bien si tu eres bueno con ellos, no así si eres malo y envidioso pero tiene el rostro de un dios griego.

Eso fue lo que un hombre Malasio descubrió en un viaje que realizaba de Tokio a Hong Kong con su compañera de asiento. El hombre pensó que su peor pesadilla se había convertido realidad cuando vio que a su lado se sentaba una señora obesa, rápidamente juzgándola por su apariencia sin esperar a conocer sus ideales y su personalidad. Sin embargo, el destino le dio un aprendizaje que jamás olvidaría.

Nunca juzgues a una persona por sus primeras apariencias, siempre debes darle la oportunidad a cada uno de demostrar lo mejor de sí y convencerte de que la belleza externa, poco vale.

llmlmlf

jeffry 2

jeffry 3

loading...
Close